Las primeras noticias que conocemos de la existencia de esa hermandad son del año 1708, cuatro años antes de la venida de la imagen al pueblo. Se sabe, igualmente, que por estos años la hermandad celebraba anualmente fiesta en honor de su titular el primer domingo del mes de septiembre.

Con anterioridad a esta fecha del año 1708, prácticamente no se conoce ningún detalle documental referido al santuario de Santa María de España o la devoción de la Virgen. El único dato escrito del que tenemos constancia en fechas anteriores al siglo XVIII nos ha llegado a nosotros de unos documentos conservados en el vecino pueblo de Zalamea la Real, en concreto en el Archivo Histórico de la Hermandad de San Vicente Mártir. Allí en un Libro de Reglas, hay una referencia al año 1425, siglo XV, en el que se testimonia el préstamo de un caldero al santuario de Santa María de España para preparar las carnes con ocasión de las fiestas que se celebraban en el mismo. Por tanto, sabemos que, al menos desde el primer tercio del siglo XV, existe esta ermita rural junto al río Odiel, venerada por los habitantes de Beas.

No tenemos datos que nos permitan conocer fehacientemente la relación existente entre Beas y la ermita de Santa María de España en los siglos inmediatamente anteriores al XVIII, pero tal vez haya que buscarla en la leyenda que narra la aparición de la imagen de la Virgen, donde se indica que fue encontrada por dos vecinos de nuestro pueblo en el transcurso de una cacería en el siglo XIV, allá por el año 1340.

El traslado de la Virgen se anunció con gran solemnidad la víspera de la venida, el domingo 10 de abril de 1712, con repiques de campanas y pregones. 

Los vecinos de Valverde debían llevar la imagen de la Virgen de España en la noche del día 10 de abril hasta el sitio que en el relato se nombra de El Alcornoque, “término de este lugar”. Hasta allí se desplazaron en la mañana del lunes 11 de abril los vecinos de Beas, acompañados por las autoridades civiles y eclesiásticas.

Esperaron ordenadamente, a las personas que traían a la Virgen desde Valverde del Camino. Cuando en el horizonte se llegó “a ver la Sagrada Imagen, se dispararon las armas” como salvas o saludos de bienvenida. Del mismo modo, los mozos militares danzaron con sus espadas ante la presencia de la Virgen. La imagen de Santa María de España fue entregada por cuatros sacerdotes de la parroquia de Valverde del Camino a otros tantos de la parroquial de Beas, que se encargaron de recibirla. A partir de este momento se inició el camino de vuelta de los peregrinos hasta el pueblo. La procesión o romería llegó a la parroquia de San Bartolomé “sin haber cesado los eclesiásticos de cantar, los devotos de rezar, el alarde de disparar y la danza de danzar”, entronizándose la Virgen en el templo parroquial a las cuatro de la tarde.

La estancia de Santa María de España en tierras beasinas debió dejar un buen recuerdo, fruto del cual, unos años después, en 1721, el cabildo civil de Beas tomó el acuerdo, reflejado en sus libros capitulares, de traer la imagen de la Virgen cada siete años hasta el pueblo, como se ha ido repitiendo hasta fechas recientes.

Gracias a todos estos documentos hoy, más de 300 años más tarde, beasinos, valverdeños y calañeses podemos conocer y rememorar estos acontecimientos.

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